
La mayoría del vocabulario erótico que utilizamos está integrado por eufemismos que nacieron para burlar la censura. Pero emplear palabras vulgares o ‘fuertes’, luego como inventarse nombres para los genitales u otras partes del cuerpo, ayuda a fortalecer la confianza en la pareja y a desarrollar más divertidas y excitantes las relaciones.
“El hecho de que el hombre descubriese su capacidad para nombrar las cosas obligó a hacer una lengua secreta, pícara y festiva para referir aquello que no debía ser mencionado. Uno de esos ‘aquellos’ conflictivos en las sociedades occidentales y cristianas ha sido y es el sexo”, comenta el escritor Antonio Tello en su libro Gran diccionario erótico de voces de España e Hispanoamérica. SEGUIR LEYENDO ….























































