
El Sexo no es algo que sólo ocurre, podemos facilitar que ocurra y sea maravilloso. Puede durar y mejorarse con el tiempo. La ApatÃa sexual, requiere que se aborde la relación de la pareja en todas sus dimensiones. De ahà la dificultad de tratar esta disfunción genéricamente. Implica la revisión de factores psicológicos individuales de cada uno de los miembros, asà como de la interacción de la dinámica de la pareja y de su relación con el mundo circundante.
Podemos cultivar la sexualidad teniendo una buena actitud ante el sexo. Pensando sexualmente en nuestra vida cotidiana, y llevando la excitación a nuestra pareja. Energetizándonos, correr, saltar, reÃrse, respirar, realizar cosas que gusten y muevan la sangre por las venas. Quererse y valorarse. Conectarse con los deseos y sensaciones de todo tipo. Buscar tiempo, espacio y ocuparse de revivir la sexualidad.
Es conveniente incorporar pensamientos del tipo: “el placer es bueno”, “merezco el placer”, “el sexo apoya mi crecimiento personal” y procurar activamente el mejoramiento de la relación con nuestra pareja.
Algo muy importante es la creación de un “clima erótico” que facilite el despertar del deseo, para ello puede ser útil el empleo de recursos eróticos que resulten atractivos para ambos.
Algunos alimentos tienen cierta acción afrodisÃaca. También algunos medicamentos con prescripción pueden provocar un creció de la libido.
En su caso, Alberto, al parecer hay factores que pueden estar influyendo en la disminución que presenta del deseo sexual, como las preocupaciones laborales o la gripe, sin embargo es muy importante que se ocupe más de su cuerpo, de relajarse, dejar espacios para los pensamientos sexuales y iniciar a conectarse de nuevo con sus sensaciones y sus sanos impulsos. Le recomendamos leer junto a su esposa esta publicación y solicitar, conjuntamente, ayuda profesional.






















































